Restauración

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Toda y cualquier fotografía, además de ser una huella del pasado, es también un testimonio visual donde se puede detectar (tal como ocurre con los documentos escritos) mucho más que los elementos constitutivos que le dieron origen desde el punto de vista material.

El fragmento de realidad grabado en la fotografía representa el congelamiento del gesto y del paisaje, y por lo tanto, la perpetuación de un momento, en otras palabras, de la memoria: memoria del individuo, de la comunidad, de las costumbres, del hecho social, del paisaje urbano, de la naturaleza

La enorme aceptación que tuvo la fotografía, notablemente a partir de la década de 1860, propició el surgimiento de verdaderos imperios industriales y comerciales. Con el descubrimiento de la fotografía, se inició un nuevo proceso de conocimiento del mundo; aunque de un mundo en detalle. Por otra parte, posibilitó una inusitada posibilidad de autoconocimiento y recuerdo, de creación artística y también de documentación y denuncia, gracias a su naturaleza testimonial.

Vistas desde la actualidad, estas fotografías tienen un valor documental e histórico que excede su propósito inicial. Las fotografías privadas se constituyen en ricas fuentes de investigación de las que podemos nutrirnos a la hora de interrogarnos sobre nuestro pasado.

Para poder lograrlo es necesario como primera medida detener el deterioro natural propio de los materiales fotográficos, con componentes orgánicos y haluros de plata aún sensibles, así como también del provocado por la mala manipulación y guarda de los mismos. Las actuales técnicas de digitalización son una herramienta adecuada para asegurar su pervivencia.
Sin embargo, estas técnicas no alcanzan si no se hace un rastreo de estos archivos, que están expuestos a un riesgo de extravío (los que aún existan) derivado de la disgregación de los núcleos originales de las familias y de la desaparición física de sus creadores. Por otro lado, estos archivos no manifiestan su real valor histórico desde su individualidad, sino interrelacionados con el resto de los archivos privados de quienes pasaron por la misma experiencia.

Otra fuente importante para la constitución del archivo son los documentos existentes en distintos archivos públicos. De esta última fuente se deberían extraer por duplicación las imágenes pertinentes.

Todo el proceso de selección, clasificación y catalogación se deberá llevar a cabo de manera sistemática y bajo la premisa del valor de la fotografía desde el punto de vista documental, en el sentido de la capacidad de las imágenes de ser fuente de conocimiento de una realidad y no desde un punto de vista artístico o meramente emotivo.

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